Universidad, escuelas de negocios y empresas modelan al candidato ideal

María Verónica Diaz RamosNoticias

Cada vez más universidades tienden puentes con las escuelas de negocios y las empresas. Los programas que imparten de forma conjunta ofrecen a los profesionales una visión global de un sector.

La unión hace la fuerza. Los centros formativos y las empresas se han aplicado este dicho para resolver una de las asignaturas pendientes del entorno académico: la empleabilidad de los estudiantes. Cada vez más universidades y escuelas de negocios se animan a tender puentes para lanzar programas conjuntos y a crear acuerdos de colaboración con diferentes organizaciones. El objetivo de estas alianzas es formar a profesionales que de verdad se ajusten a las necesidades que tienen las compañías.

“El mercado laboral cada vez es más global y estas uniones son necesarias para ofrecer una formación actualizada. Los programas conjuntos impartidos por varias entidades proporcionan a los alumnos distintos puntos de vista sobre un sector”, reconoce Gonzalo Garland, vicepresidente de relaciones externas de IE, que mantiene varios acuerdos con centros internacionales. Luc Theis, director general de Deusto, añade que “lo que se busca con estos acuerdos es la complementariedad. Estos planes cuentan con un valor diferencial gracias a las distintas áreas de especializacón de cada institución, su ámbito geográfico y los distintos enfoques con los que se puede abordar una temática”.

Cómo son
Aunque tradicionalmente las alianzas se han establecido entre universidades, cada vez más agentes intervienen en la creación de planes de formación superior. En cualquier caso, es crucial que el profesional conozca los objetivos con los que se establecen estas uniones y valore si coinciden con sus metas laborales.

Por ejemplo, las sinergias entre universidades suelen ser para crear metodologías innovadoras o para potenciar proyectos de investigación. Si el acuerdo se produce con una escuela internacional, los programas obtienen un matiz de interculturalidad. Así, los estudiantes tienen la posibilidad de adquirir experiencia en distintos países, algo que valoran mucho las empresas a la hora de seleccionar a sus candidatos.

También se pueden cerrar colaboraciones con otras compañías. En este caso, la gran ventaja es que las organizaciones aportan su bagaje e imparten una formación completamente práctica. De este modo, los alumnos tratan directamente con expertos del sector y, por su parte, las organizaciones tienen la oportunidad de crear una cantera de futuros empleados. “Las universidades aportan su conocimiento, mientras que las empresas dan a conocer los perfiles que necesitan. Los alumnos pueden descubrir de primera mano las competencias que demanda el mercado laboral y cómo las deben mejorar”, asegura Nohemí Boal, directora del área de posgrado Universidad CEU San Pablo.

Asimismo, cada vez es más común que grandes centros de formación se interesen por pequeñas escuelas especializadas. Un fenómeno que ha ido en aumento con la revolución digital y la necesidad de incorporar profesionales que trabajen con los nuevos lenguajes. “El objetivo de estas alianzas es poner a disposición de otras organizaciones nuestra experiencia en economía digital y nuevas profesiones y satisfacer las demandas de este tipo de perfiles”, explica Carmen María Martínez, directora general de Inesdi, escuela digital que actualmente colabora con la Universidad Nebrija. Por su parte, Clara Santaolaya, directora pedagógica y de operaciones de EDIT, señala que “los centros digitales varían más sus alianzas e intentan evolucionar al mismo ritmo que el mercado”.

Beneficios
Este tipo de programas en los que las escuelas de negocios, universidades y empresas se dan la mano permiten a los alumnos asomarse a la realidad. Según Antonia María Serra, directora de relaciones internacionales de Esade, las ventajas van “desde adquirir una experiencia multicultural hasta trabajar en un entorno muy global, pasando por la posibilidad de acceder a un sistema educativo distinto”. Asimismo, Tricia Kullis, directora de custom programs de IESE , añade que “el networking que se realiza con este tipo de programas es mucho más rico, pues los profesionales se pueden relacionar con expertos y antiguos alumnos de instituciones muy variadas”.

Caminos para reducir la brecha
Según el Ministerio de Educación, la tasa de desempleo de los universitarios españoles es casi el doble (11,6%) que la media europea (6,3%). Para fomentar la empleabilidad de sus alumnos, las universidades han puesto en marcha propuestas como introducir prácticas extracurriculares, programas que potencian las ‘soft skills’ y la inclusión de la figura del profesor asociado, que está trabajando fuera del ámbito académico y puede aportar su experiencia.

Acuerdos de colaboración con las compañías
Las alianzas entre empresas y los centros educativos se han presentado como una fórmula idónea para superar la brecha que existe entre el mundo académico y el mercado laboral. La U-tad, universidad especializada en formación digital, se creó con el objetivo de solucionar este desajuste. Ignacio Pérez, fundador de Zed, no encontraba perfiles para su compañía y puso en marcha este centro para formar especialistas adaptados a las nuevas exigencias del mercado. Por ejemplo, esta universidad ha sido la pionera en lanzar un máster sobre ciberseguridad y para crear este programa contaron con el apoyo de Indra. Estas son otras de las últimas sinergias que se han establecido en el panorama educativo:
ESIC y Microsoft: han lanzado el programa ‘Alumno 4.0’. Los estudiantes establecen contacto con empresas tecnológicas socias de Microsoft.
ESCP y L’Oréal: han creado un máster de manera conjunta, el ‘Executive management programme en excelencia en business de salones de peluquería’.
CEU y Publicis: imparten el máster en ‘Creatividad Publicitaria e Innovación’.
ISDE y Broseta Abogados: han puesto en marcha el primer máster en ‘Urbanismo, medio ambiente y smart cities’.

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