UNA HISTORIA DE AGUILAS Y PATOS (PARA HACER REFLEXIONAR A LOS NUEVOS EMPRENDEDORES)

Eduardo Piedimonteluisgonzalez

Harvey Mackay, nos cuenta una maravillosa historia acerca de un taxista.

Estaba haciendo fila para ir al aeropuerto, cuando un taxista se acercó. Lo primero que Harvey notó fue que el taxi estaba limpio y brillante, muy bien vestido, con camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados. El taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.
Le entregó un cartón plastificado y le dijo: soy Wally, su chofer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi misión. Después de sentarse, Harvey leyó: misión de Wally: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible, brindándole un ambiente amigable…”

Harvey quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha!

Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, “¿Le apetece un café? Tengo termos con café regular y descafeinado”. Mi amigo bromeando le dijo: “No, preferiría soda’, Wally sonrío y dijo: “No hay problema tengo un refrigerador con Coca Cola regular y light, agua y zumo de naranja”. Casi tartamudeando, Harvey contestó: “Tomaré la Coca Cola light”.

Pasándole su bebida, Wally le dijo, “Si desea algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today…”

Al comenzar el viaje, Wally le pasó a mi amigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tengo disponibles, si quiere escuchar algo”.

Por si esto no fuese demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenía el aire acondicionado puesto, y si la temperatura estaba bien. Luego le informó sobre la mejor ruta a su destino a esta hora del día, también le hizo saber que estaría contento de conversar con él o, si Harvey prefería, dejarlo solo con sus meditaciones. …

“Dime Wally, le pregunto mi asombrado amigo: siempre has atendido a tus clientes así?”

Wally sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. Solamente los últimos dos años.

Mis primeros cinco años conduciendo, los gasté la mayor parte del tiempo quejándome, igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca de Wayne Dyer, un “gurú” del desarrollo personal.

Él acababa de escribir un libro llamado “Tú lo conseguirás cuando creas en ello”. Dyer decía que si te levantas por la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez te frustrarás. Decía también, “Para de quejarte”, sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos hacen bulla y se quejan continuamente, las águilas se elevan por encima del grupo e identifican perfectamente su objetivo.

Esto me penetro hasta el fondo, dijo Wally. ¡Dyer estaba hablando de mi!.

Yo estaba todo el tiempo quejándome y protestando, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus conductores… los coches estaban sucios, los taxistas eran antipáticos y los clientes no estaban contentos.

Entonces decidí hacer algunos cambios. Cada vez uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien al primero, hice más cambios.

“Se nota que los cambios han funcionado, le dijo Harvey”.

Sí, seguro que sí, le respondió Wally. Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos con respecto al año anterior. Este año creo que los multiplicaré por cuatro. No tengo mucho tiempo libre.

Usted tuvo suerte de coger mi taxi hoy. Normalmente ya no estoy en las paradas de taxis. Mis clientes hacen sus reservas a través de mi móvil, dejan mensajes en mi contestador o me envían un e-mail.

Y como a veces yo no puedo servirlos, otro amigo taxista, también transformado hace el servicio. ¡Y ya somos unos cuantos!