El gurú de los contactos entre emprendedores e inversores

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Naval Ravikant, cofundador de ‘Angel List’, es un ejemplo de emprendedor y ‘business angel’ pionero en el difícil arte de conectar a los creadores de empresas con aquellos que pueden financiar sus proyectos.

Twitter, Uber, Yammer, Shyp, FourSquare… Éstas son algunas de las compañías en las que ha invertido Naval Ravikant, el emprendedor e inversor que fundó Genoa Corp, que fue adquirido por Finisar; Epinions.com; y la plataforma de clasificados Vast.com. También ha sido el asesor de Bix.com, FourSquare, iPivot y XFire.

Con toda esta actividad, no es extraño que Ravikant terminara siendo cofundador, junto con Babak Nivi, de Angel List, la iniciativa pionera de marketplace para unir start up e inversores sin intermediarios y de forma comunitaria.

El proyecto satisface las necesidades de aquellos creadores de empresas que buscan un punto de encuentro para aumentar sus conocimientos, escuchar a expertos, compartir sus experiencias, encontrar productos y servicios adaptados a sus necesidades, buscar clientes y proveedores, conseguir socios para su negocio, encontrar financiación y hasta empleados adecuados a las necesidades de la start up.

Desde su creación en 2010, Angel List se convirtió en una red social cuyo objetivo principal es poner en contacto a los emprendedores y sus proyectos con posibles financiadores, consiguiendo que se produjeran centenares de presentaciones de negocio cada semana. Se calcula que cada mes se invierten 10 millones de dólares que se reparten entre las empresas que forman parte de este proyecto.

En cuestión de inversión, Naval Ravikant asegura utilizar los criterios del mismísimo Warren Buffet para evaluar un equipo en el que se pueda confiar: “Inteligencia, integridad y energía”. Parece evidente que el primer criterio es fundamental, pero no suficiente.

El inversor se fiará de alguien medianamente listo, pero también del que tenga verdadera capacidad de trabajo y que cuente con el plus de ser confiable. La inteligencia y la energía se pueden medir. Pero la integridad, que es el factor más importante, no.

En Angel List las start up deben rellenar un perfil similar al de cualquier otra red social, explicando en qué consiste el proyecto y la compañía, y qué hace exactamente, cuáles son sus productos y para qué necesita financiación, cuánto dinero requiere y para qué se va a utilizar.

Por su parte, los inversores que están interesados en ayudar financieramente a una empresa también deben presentar su perfil que explique cuál es su actividad, las empresas en las que ya han invertido o gestionado. El perfil de estos inversores tiene que ser aprobado por Angel List, como sistema de control para verificar la credibilidad de esta información.

Sobre el estado actual de las iniciativas de distinto tipo que ponen en contacto a emprendedores y posibles financiadores, Rodolfo Carpintier, presidente de Digital Assets Deployment, explica que hay cierta sobreoferta de eventos en nuestro país. Cifra en 10 o 20 los que realmente merecen la pena, los que consiguen realmente que acudan los inversores.

Información relevante
Para Carpintier, “la idea de Angel List sigue siendo interesante, sobre todo en lo que se refiere al intercambio de información relevante. Es cierto que al principio era la única referencia buena. Ahora es una de las principales en un grupo de 10 o 12. Además, en cada país hay una copia que quiere salir adelante, pero sin demasiada masa crítica”.

El presidente de Digital Assets Deployment añade que este tipo de plataformas que unen a posibles financiadores y a emprendedores que buscan ayuda “tendrán que evolucionar, porque ya no basta con poner en contacto a la gente simplemente. Con el auge de las redes sociales se hace necesario cambiar las prestaciones”.

Iñaki Arrola, fundador de Coches.com y del fondo Vitamina K, también cree que “Angel List tuvo y sigue teniendo todo el sentido. Hubo un tiempo en el que en España nadie invertía en start up, e iniciativas como la de Ravikant y Nivi, de la que se decía que era algo prematuro, se han convertido en un competidor más. Esto no es una burbuja. El mercado se hace más grande, y resulta positivo”.

Arrola opina que el hecho de que los emprendedores acudan a este tipo de plataformas cuando los fondos profesionales no los quieren, no debe verse como algo negativo. Sólo significa que la tipología de inversores es diversa. Y añade que la democratización que suponen iniciativas como Angel List es buena para el mercado, aunque lo difícil siempre es conseguir un buen portfolio.

Qué piden los que financian una buena idea
Los inversores creen en las personas antes que en las ideas. Creen en un líder que tenga ambición y vitalidad personal.
Los inversores destacan que debe existir una coherencia entre la formación y la experiencia previa.
La primera venta debe ser convencer de que tienes a las personas adecuadas, y cuando te sientas con el posible inversor debes sentarte con tu equipo. Sin un grupo bien ensamblado de colaboradores o socios de poco servirá tu idea, las ayudas o el capital. A los inversores les interesa comprobar si eres un buen líder. Tienes que formar un grupo con talentos múltiples.
La clave no es la idea, sino el modelo de negocio. El plan de negocio es crítico,y no pasa nada por equivocarse, pero hay que dedicarle mucho tiempo. Conviene tener un plan que detalle cada aspecto de todo lo que pretendemos conseguir. Calcula los objetivos a uno, dos y cinco años vista, estimando los costes y la financiación.
El inversor busca que el emprendedor sepa ejecutar la idea. Esto tiene que ver con el conocimiento y el dominio de un cierto sector de actividad.
El inversor se pregunta si el proyecto es ‘invertible’ o viable. Para lo primero debe tener un enorme potencial (facturar entre 10 y 20 millones de euros en 4 años). Los proyectos ‘invertibles’ tienen un potencial enorme y un riesgo altísimo. La idea viable no tiene alto riesgo, pero tampoco cuenta con alto potencial.

Tino Fernández/ expansion.com