¿Cómo poner a punto su ‘start up’ en temas legales?

María Verónica Diaz RamosNoticias

La creación de un pacto de socios, las negociaciones con los inversores o la protección de los elementos tecnológicos son algunos de los factores que deben cuidar los emprendedores para lanzar su negocio.

Para poner en marcha un negocio hace falta pasión, ilusionarse por una idea y contar con una alta capacidad de innovación. Esta es la parte más romántica de convertirse en emprendedor. Sin embargo, también es imprescindible mantener los pies en la tierra y no olvidarse de las cuestiones más técnicas. Para realizar cualquier actividad, desde financiarse a través de fórmulas externas hasta crear un pacto de socios, es crucial tener en cuenta una serie de aspectos legales. Son factores que conviene cuidar para que la start up consiga evolucionar en el mercado.

“Normalmente, la parte jurídica de un negocio se concibe como un lastre para lanzar una empresa. No obstante, es determinante para crear una compañía de manera segura, algo que influye en el valor del proyecto de manera directa”, explica Sergio Redondo, socio director de SRLegal. Aunque una start up opera bajo el mismo marco legal que cualquier otra empresa, los emprendedores deben tener en cuenta las particularidades de este tipo de firmas, que han nacido en la era de la economía digital. “En el primer momento se define la viabilidad jurídica, se estudia el marco regulatorio en el que operará y se establecen las reglas del juego entre el equipo fundador”, comenta Ignasi Costas, socio responsable del área de innovación y emprendimiento de RCD -Rousaud Costas Duran-.

Financiación. Los asuntos financieros de una start up son algunos de los que más preocupan a los creadores y que al mismo tiempo más interesan a los inversores. “Éstos quieren conocer los datos sobre los ingresos y gastos, activos o deudas. Son variables que ayudan a visualizar el rendimiento de la empresa en un futuro y el potencial del emprendedor, de ahí la importancia de disponer asesoramiento legal”, detallan Mercedes Prada, directora del grado en Derecho del Centro Universitario Villanueva, y Julián Plaza, director del curso superior de Especialización en Derecho y Empresa Digital del mismo centro. Al principio, la mayoría de las start up se financia a través de las fórmula de las 3F (friends, family and fools), pero para seguir creciendo muchas de ellas necesitan ampliar su capital y acceder a rondas de financiación. Cada una de estas operaciones exige una negociación específica con los inversores. Los creadores deben valorar cómo va a cambiar la ronda el funcionamiento de la firma.
Pacto de socios. En este pacto se debe fijar la estructura de la empresa, los objetivos de los socios, su porcentaje de participación, cómo se van a tomar las decisiones y la confidencialidad de la información. Este documento es crucial, ya que puede salvar a la empresa en caso de bloqueo.
Protección de datos. Muchas de las start upstart up nacen siendo digitales y cuentan con una base tecnológica importante, algo que requiere unos cuidados específicos. “Lo principal es la protección de los activos intangibles, que engloban elementos como marcas, patentes, secretos empresariales o software. Hay que atender a las particularidades de estos elementos según la naturaleza del proyecto”, apunta Costas. Por ejemplo, un e-commerce deberá asegurarse de que sus bases de datos cumplen con la normativa vigente y que sus términos y condiciones se ajustan a ésta. En estos casos hay que tener en cuenta la ley de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico o la ley de consumidores y usuarios. Asimismo, el Reglamento Europeo en materia de Protección de Datos tendrá aplicación práctica a partir de mayo de 2018. Esta medida afecta a todas las empresas y, por ejemplo, establece la necesidad de disponer de políticas de tratamiento de datos o mecanismos de seguridad.
Propiedad intelectual e industrial. Al igual que los responsables de una start up deben atender a los temas de protección de datos de carácter personal, también tienen que velar por la seguridad de sus creaciones y han de cuidar que no vulneren los derechos de otras personas. Así, en el caso de que se desarrolle una invención, deben elegir la opción adecuada para protegerla. Esto puede ser a través de una patente o mediante el modelo de utilidad, que se dirige a los casos que incluyen alguna mejora sobre algún producto ya existente. Uno de los puntos más críticos es la protección de creaciones intelectuales. ¿Quién fue el creador del software? ¿Y del diseño del producto o el modelo de negocio? Son preguntas que hay que plantear. Además, es importante regular el uso derechos de terceros, por ejemplo, para emplear programas de código abierto que sirven para desarrollar aplicaciones propias.
Fiscalidad. Es esencial que los emprendedores cuenten con asesoramiento para tener bien documentada la realidad de la empresa ante la Agencia Tributaria, consultar posibles incidencias, conocer la Ley del Impuesto de Sociedades y su tipo de gravamen del 15% y las deducciones a las que pueden acogerse sobre la cuota a pagar.
Mecanismos para atraer a los profesionales
Atraer y retener talento es clave para el éxito de una ‘start up’. Se necesitan perfiles concretos, pues deben contar con una mentalidad y unos conocimientos muy específicos. Sergio Redondo, socio director de SRLegal, explica que hay que recurrir a las ‘stock options’ para conceder acciones de la firma a los profesionales y así involucrarles más en el proyecto. “Sin embargo, no vale con dar acceso a un empleado a parte del valor que ha generado, sino que hay que cederle parte de la propiedad”, matiza Redondo.
Así se crea una empresa de forma segura
Los fundadores deben establecer su porcentaje de participación en el proyecto. También tienen que definir los roles que van a desempeñar. Esto les servirá para obtener una foto de cómo será el día a día de la empresa hasta que empiecen a buscar financiación externa y entren en el capital otros agentes.
Es necesario determinar dónde se va a fijar el domicilio de la empresa. En un momento inicial, se recomienda que sea el de la gestoría que se encarga de la parte administrativa y fiscal de la compañía. De esta manera, los fundadores podrán delegar las tareas más burocráticas y centrarse en el desarrollo del proyecto.
El capital mínimo para crear una Sociedad Limitada (SL) es de 3.005 euros. Los emprendedores suelen realizar esta aportación con sus propios recursos. En el caso de que no pudiera ser así, lo recomendable es recurrir a la fórmula de financiación de las ‘3F’ (‘family, friends & fools’).
Se deben registrar aspectos como la marca, el nombre comercial o los derechos de propiedad industrial. Se puede optar por la protección nacional, comunitaria o internacional. En un primer momento, se recomienda la segunda modalidad que abarca a la Unión Europea.
Se tienen que definir los estatutos sociales básicos, que se irán haciendo más complejos a medida que la ‘start up’ crezca.

www.expansion.com