Cómo ahorrar en la declaración de la renta

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El año 2016 ya ha quedado atrás, con lo que debemos comenzar el 2017 con muchas ganas e ilusión para cumplir nuestros sueños. Pero también hay que pensar en los impuestos devengados y en cómo podemos ahorrar en estos conceptos.

Fintonic nos trae algunos buenos consejos para que los tengas en cuenta. En cuanto a la declaración de la renta, o la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), se trata de un tributo que debemos pagar todos los ciudadanos cuando se tienen ingresos, ya sea por cuenta ajena como trabajadores asalariados, o por cuenta propia como autónomos. El IRPF grava la suma de todos los ingresos obtenidos durante el año pasado.

A esta cifra hay que sumarle un porcentaje aplicado a la renta, que dará como resultado la cuota íntegra. El siguiente paso es restar una serie de deducciones, en función de la situación personal de cada persona, para obtener lo que se denomina cuota líquida. Esta cuota será el importe anual final que debemos pagar en concepto de IRPF. El objetivo del IRPF es que todos los ciudadanos contribuyamos en las arcas públicas del Estado.

Como ya hemos indicado, todos los trabajadores físicos residentes en España tienen la obligación de hacer la declaración de la renta. Sin embargo, existen una serie de excepciones. No estarán obligados a pagar el IRPF aquellas personas que hayan percibido rentas procedentes de:

Rendimientos del trabajo personal, iguales o inferiores a 22.000 euros anuales, siempre y cuando procedan de un solo pagador, de varios pagadores pero que la cifra no supere los 1.500 euros y cuando los rendimiento del trabajo procedan de prestaciones pasivas cuyo tipo de retención ha sido aplicado de acuerdo al procedimiento especial.
Rendimientos del capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingreso a cuenta, con el límite conjunto de 1.600 euros anuales. Este límite se excluye de las ganancias patrimoniales que procedan de transmisiones o reembolsos de acciones o participaciones de instituciones de inversión colectiva.
Rentas inmobiliarias imputadas, rendimientos de letras del tesoro y subvenciones para adquisición de viviendas de protección oficial o de precio tasado, con límite conjunto de 1.000 euros anuales.
Estos casos, en los que no es obligatorio hacer la declaración de la renta son muy puntuales. La mayoría de los trabajadores deben cumplir con esta obligación, o, de no presentarla, se podría caer en un delito fiscal.

Lo que sí es posible es reducir la cifra a declarar. Es decir, se puede ahorrar dinero a la hora de pagar el IRPF de forma legal, teniendo en cuenta una serie de consideraciones.

Claves para ahorrar dinero en la declaración de la renta
1. Deducción de la vivienda comprada antes de 2013

Aquellas personas que compraron su hogar antes del 31 de diciembre de 2012 podrán deducirse hasta un 15% de las cantidades invertidas al inmueble durante todo el año. No obstante, se establece un límite de 9.040 euros.

2. Aportaciones a planes de pensiones

Está acción nos ayudará a rebajar la factura fiscal ya que podremos deducir una parte de las aportaciones que hemos hecho a nuestro plan de pensión. El límite máximo de las aportaciones es de 12.500 euros para las personas mayores de 65 años y de 10.000 euros con carácter general. Para las aportaciones a planes de pensiones realizadas por el cónyuge de contribuyente el límite se encuentra en 2.500 euros. De la misma forma, nos encontramos con el límite del 30% en relación a la suma de los rendimientos netos del trabajo y de las actividades económicas.

3. Desgravación del ahorro

Una de las novedades de la reforma fiscal ha sido la creación de incentivos fiscales para promover el ahorro, como es el mecanismo denominado Planes de ahorro 5. Consiste en crear un plan de ahorro cuyos rendimientos están exentos del IRPF con un límite de 5.000 euros al año durante un plazo de 5 años.

Por otro lado, tenemos otro incentivo que se llama “Reserva de capitalización. Un incentivo al ahorro” que nos permite reducir hasta un 10% la base imponible del Impuesto de Sociedad en el caso de que la empresa constituya una reserva indisponible y mantenga los fondos propios durante cinco años.

4. Incentivos para emprendedores

Los emprendedores salen ganando con las nuevas reformas fiscales. Se intenta favorecer a las personas que invierten en la creación de nuevas empresas. Por ello, los emprendedores podrán deducir el 20% en la cuota del IRPF de la inversión realizada cuando se suscriben acciones o participaciones de la sociedad. La base máxima de deducción es de 50.000 euros anuales, sin que supere el 40% del capital de la empresa ni los 400.000 euros en el periodo de inicio del negocio.

5. Rentas del trabajo

Los autónomos pueden cambiar sus retribuciones dinerarias por otro tipo de retribuciones que están exentas de tributar. Algunos ejemplos son: los cheques restaurante, la tarjeta de transporte público o el seguro médico. En estos casos, hay que modificar el contrato de trabajo ya que deberá recoger las formas de retribución.

6. Internacionalización de la empresa

Las empresas que han salido al extranjero para exportar sus productos o servicios y poder continuar con la actividad de su negocio pueden librarse de la tributación. Los rendimientos obtenidos mediante esta actividad internacional están exentos de pagar el IRPF con un máximo de 60.1000 euros anuales. Pero existe una condición. Para que se puedan deducir estos rendimientos es necesario que en el territorio en el que se realiza la actividad económica se aplique un impuesto de la misma naturaleza que el IRPF y que no sea considerado como “paraíso fiscal”.

7. Ahorro gracias a la solidaridad

Las personas que donan dinero a las entidades solidarias podrán ahorrar a la hora de realizar la declaración de la renta. Deberán pedir un recibo o certificado que verifique esa donación y contenga los datos identificativos, la fecha en que se ha realización la donación y el importe de la misma. De esta forma, el contribuyente se podrá desgravar un 75% de los primeros 150 euros donados y un 30% en el resto de donaciones. El porcentaje de deducción aumenta hasta el 35% en el caso en que la cantidad donada a una misma entidad solidaria no haya disminuido en los tres últimos años.

Fuente: Fintonic