Carmen Mur: así se reinventa el negocio de la selección

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Carmen Mur, ex presidenta ejecutiva de Manpower, ha fundado como emprendedora sénior una empresa especializada en la selección de ingenieros que renueva el negocio del reclutamiento.

Si la mentalidad start up se caracteriza por una sensibilidad especial para ofrecer soluciones donde el resto sólo ve problemas, y por satisfacer las necesidades de otros de una forma diferente, podría decirse que buscar y encontrar empleo a los demás es algo así como la necesidad de las necesidades, y la solución de soluciones. Y aunque no todos lo consiguen, se trata además de un negocio rentable.

Hasta no hace mucho, en el mercado de la selección campeaban agentes tradicionales -cazatalentos, consultoras, empresas de empleo temporal, portales de empleo- que usaban métodos más o menos tradicionales para identificar el talento necesario para las compañías. Hoy, en un mercado laboral revolucionado, nuevos agentes compiten -algunos con éxito- con aquellos actores de siempre.

Carmen Mur (Barcelona, 1947) sabe lo que es estar en uno y otro lado, y prueba fortuna entre los que renuevan el panorama del reclutamiento.

Pionera del trabajo temporal en España, creó su propia compañía de contratación, Teacher’s Group, en 1981. Dos años más tarde contactó con el presidente de Manpower Europa en París, y a la multinacional le gustó su estilo de trabajo, por lo que en 1987 Manpower entró en el capital de la empresa de Mur, que en 1996 vendió a la firma estadounidense el 100% de su compañía.

Desde pequeña, Mur escuchó en su casa que conviene cambiar cada tres años de trabajo para prosperar.

Es partidaria de la movilidad laboral, y sugiere que ésta debería fomentarse mucho más. Mur es de las que piensa que la fórmula para el “paro cero” no existe, pero sí es posible intentar que todos seamos más empleables: “Que la gente tenga la mente abierta para cambiar de un sector a otro, para aprender otra profesión, incluso para estar dispuesto a cambiar de ciudad si es necesario”.

La idea no es cambiar por cambiar, ni confiar -hoy menos que nunca- en un trabajo para siempre en el mismo sitio… Siempre ha aplicado esto a su vida laboral y con estos principios ha trabajado para encontrar un puesto a otros: “Tratar con personas es lo más duro, pero también lo más gratificante. Es la satisfacción de ayudar a encontrar trabajo, de descubrir a las personas y ayudarlas a crecer”.

En noviembre de 2012, tras 25 años en la compañía, Mur dejó la presidencia ejecutiva de Manpower, que entonces contaba con 200 oficinas en España y 1.000 trabajadores, y fue sustituida por Raúl Grijalba.

Como ella dice, “podía haberme dedicado a la bolsa (a la de la compra, y a asuntos domésticos )”, pero prefirió seguir emprendiendo, siempre para aconsejar a empresas y a personas acerca del mundo laboral y sus oportunidades.

Primero llegó Impulsió de Negocis, una organización que se dedica a ayudar a crecer a las pymes. Y hace dos años se fijó en una plataforma dedicada a la contratación de ingenieros: “Ése fue el germen de una nueva empresa, Mur & Martí. Invertí en la plataforma de una amiga emprendedora -Anna Martí-, pero más tarde vimos una necesidad y una demanda, pues todas las empresas piden ingenieros”. Mur explica que no se trata de un cazatalentos, pues no sólo seleccionan en un nicho alto; también buscan personal técnico y hasta júnior. En todo caso, es un nuevo agente en el mercado de la selección. Cree que “la competencia es buena y que no sabemos lo que veremos dentro de 4 o 5 años, pero seguro que habrá nuevos players en el negocio”. Mur asegura que “es posible encontrar unicornios en este sector. Los ingenieros tienen la cabeza muy bien amueblada, y si a esto le unes el complemento de un máster y formación en humanidades”, es posible captar perfiles que reduzcan la brecha entre lo que sale de las universidades y lo que requieren las empresas.

Por qué los ingenieros cambian el panorama del empleo
Los ingenieros -sobre todo la carencia de profesionales en este sector- siempre se han tenido como una metáfora del cambio de modelo económico, y por tanto de las posibilidades de generar empleo. Es un termómetro que marca la temperatura de las posibilidades de cambio de modelo para la economía del futuro.

La escasez de ingenieros tiene mucho que ver con aquellos dilemas relacionados con la posibilidad de conseguir una fórmula que se apoye menos en la construcción y el turismo y más en la innovación y la tecnología.
La idea es que no hay países de servicios, porque éstos se financian con cosas que se tocan, que se producen en las fábricas. No conviene basarse únicamente en servicios turísticos y en construcción. Para cambiar es necesario centrarse en un modelo basado en la productividad, en la industria y en el valor añadido. Hay que ser capaz de fabricar cosas.

Un sistema educativo como el español, en el que ha primado el ‘facilismo’, y que deja de lado la cultura del esfuerzo, es un caldo de cultivo para que pocos quieran dedicarse a carreras técnicas como la ingeniería, que presenta altos niveles de exigencia que llevan a que no siempre se corresponda el esfuerzo que requiere con la remuneración obtenida.

Conviene ceder a la innovación el protagonismo de los cambios en el modelo económico español, y que la generación de empleo no se alimente sólo de la excesiva concentración de sectores con mano de obra intensiva. Hay que ser capaz de impulsar políticas de formación que incentiven la alta cualificación y las nuevas tecnologías.

Un perfil cada vez más cotizado

Shakespeare decía aquello de que “estamos hechos de la misma materia que los sueños”. Y más que poesía, se trata de química pura y prosaica. El sueño de cualquier cazatalentos es dar con la materia soñada para contratar, y esos son los ingenieros, que durante 2017 seguirán estando entre los perfiles más buscados. Durante 2016, una de cada cuatro ofertas de empleo (23%) fue para estos profesionales y la previsión es que continúe la misma tendencia. Ingenieros de ventas, automoción, robótica, mecatrónica e industriales se tienen como los más cotizados.

Pero no son los únicos: también hay que tener en cuenta a los ingenieros de proyectos o jefes de proyecto para coordinar y liderar el lanzamiento de un producto nuevo o la producción para un cliente concreto. A todos ellos se les reclama una altísima competencia en idiomas y habilidades de gestión de personal, comunicación, autonomía y capacidad para tomar decisiones.

Y entre los más buscados está asimismo el ingeniero técnico comercial, que desarrolla y consolida la cartera de clientes propia y realiza una prospección de nuevos clientes ‘target’; analiza y evalúa proyectos particulares, enfocados a la obtención de soluciones de optimización de procesos; gestiona y supervisa la adecuación y adaptación de nuevas soluciones. Se les exige una titulación universitaria superior, preferiblemente ingeniería industrial, dominio de inglés, una experiencia mínima de 5 años en puestos similares en sectores sobre todo industriales, metalúrgicos y de la alimentación y aptitudes como la autonomía, empatía personal, estar habituado a situaciones de estrés, y capacidad para trabajar en equipo.

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