Bre Pettis, un pionero del nuevo mundo en 3D

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Este emprendedor y ‘videoblogger’, graduado en psicología y mitología, ha hecho más real el sueño del 3D, que está en la base de nuevos negocios y profesiones.

Cuando la impresión 3D sea algo cotidiano en nuestras vidas, como hoy es internet, las redes sociales, o los smartphones, alguien escribirá sobre aquellos que hicieron historia -o prehistoria- en este mundo tridimensional que está en la base de nuevos negocios y profesiones que hoy no existen.

Sin duda, Bre Pettis (Ithaca, 1972), que comenzó su vida profesional como ayudante en un estudio que producía robots para películas, será uno de los protagonistas de ese relato acerca de los pioneros en esta tecnología que fabrica por adición (capa a capa) objetos sólidos tridimensionales a partir de un modelo digital.

Pettis, graduado en psicología, mitología y artes escenicas en el Evergreen State College, es un emprendedor y videoblogger. En su etapa como profesor, hacía vídeos para sus alumnos en los que mostraba cómo fabricar todo tipo de objetos.

Cambio creativo
De ahí pasó a la impresión en 3D y en 2009 se convirtió en cofundador de MakerBot Industries, la empresa que produce la impresora 3D más popular en el planeta. Comenzó especializándose en kits para impresoras 3D que eran ensamblados por los propios clientes.

Para más inri pionero, MakerBot fue adquirida en 2013 por Stratasys por 404 millones de dólares. Stratasys también está en el origen de esta historia con futuro de la impresión en 3D: en 1988, S. Scott Crump y su esposa crearon una rana tridimensional de juguete para su hija. Esto dio pie para que solicitaran la patente que les llevó a fundar la compañía, que hoy es dueña de más de 600 patentes en este campo.

MakerBot se convirtió en el líder mundial en impresión 3D doméstica, desarrollando en este campo las herramientas open source, que tienen al Replicator -que puede imprimir con diferentes tiras de plástico al mismo tiempo- como producto estrella.

Revolución
Tras la adquisición de MakerBot por parte de Stratasys, Pettis creó en 2014 Bold Machines dentro de la compañía compradora, una especie de taller de ideas que ayuda a sus clientes y a otros innovadores a desarrollar nuevos proyectos basados en la tecnología 3D y en la aplicación de ésta a nuestras vidas.

Durante estos años, Bold Machines ha ayudado a docenas de emprendedores a acelerar sus procesos de diseño.

Con esta iniciativa, Pettis -quien asegura que antes que millonario prefiere ser innovador- daba un cambio a su actividad principal: de ayudar a otros a construir productos de futuro pasó a crear los suyos propios, sobre la base de que la impresión en 3D tendrá un impacto decisivo en la vida cotidiana de la gente.

Hay quien dice que la próxima revolución industrial empieza por aquí. No en vano, durante el último World Economic Forum (WEF), celebrado en Davos, quedó claro que la cuarta revolución industrial incluye campos como la inteligencia artificial, robótica, nanotecnología, genética, biotecnología y, por supuesto, la impresión en 3D. Además, el informe The Future of Jobs, publicado por el WEF, asegura que estas revoluciones afectan a los mercados laborales, a la generación de nuevo empleo y a la necesidad de capacidades diferentes.

Según la consultora especializada en 3D Statista, este mercado, que incluye la propia impresión, servicios agregados y materiales, tendrá unas ventas de 16.200 millones de dólares dentro de tres años, frente a los 3.800 millones de dólares en 2014. Y Gartner Research asegura que las ventas de maquinaria 3D, que suponen un factor de impulso, se incrementarán en un 30% en los próximos dos años.

Negocios y empleos revolucionarios
La impresión en 3D, de la que Bre Pettis es pionero, favorece la llegada de nuevos negocios y la renovación de sectores tradicionales, y crea empleos novedosos ante la exigencia de perfiles inéditos.
Impresión de órganos Aunque no es estrictamente nuevo -en febrero de 2013, la revista Science ya publicaba un estudio en el que se planteaba la posibilidad de imprimir células madre para crear tejidos- en el campo de la genética y la biomediciona se pueden citar hoy los casos más sorprendentes con la tecnología 3D. Es posible imprimir células humanas y órganos (corazón o hígado), con una gran incidencia en el estudio de algunas enfermedades -sobre todo en la investigación contra el cáncer- y para desarrollar nuevas terapias. Industria aeroespacial Las agencias espaciales como la NASA o la ESA son ahora mismo los primeros clientes que pueden impulsar esta tecnología.
Pero además grandes compañías como General Electric utilizan estas técnicas para numerosos componentes que emplea la NASA. Y en la Estación Espacial Internacional ya opera Portal 3D, la primera impresora en órbita, que permite a los astronautas imprimir instrumentos para usar en el espacio. Otras compañías como Airbus o Boeing se han dado cuenta de que este tipo de productos supone una reducción de costes de entre el 25% y el 50%. Así, Airbus ha impreso más de 1.000 piezas para el avión de pasajeros A350 XWB, con soluciones que permiten producir piezas complejas bajo demanda. Automoción En 2014, la compañía estadounidense Local Motors imprimió el Strati, el primer automóvil fabricado casi por completo por una impresora 3D y que cuenta con sólo 49 piezas, frente a las 6.000 de un vehículo convencional.
Gastronomía y moda En el sector de la alimentación y la restauración la NASA apoya financieramente a Systems and Materials Research Corporation, que fabrica impresoras de pizzas. Y en la industria de la moda el diseñador Francis Bitonti, diseña ropa fabricada en 3D que tarda 160 horas en imprimirse. Los diseños se pueden bajar desde internet. Nuevas profesiones La tecnología 3D favorece la aparición de nuevos perfiles profesionales, como los expertos en detectar oportunidades de negocio, que traducen las oportunidades que genera a una compañía la implantación de estas técnicas. Por supuesto, los diseñadores 3D y aquellos que se dediquen al modelado de diseño asistido por ordenador en 3D tendrán nuevas oportunidades, así como los expertos CAD que convierten los diseños de productos en planos digitales para las impresoras. Los biólogos y científicos de modelado estarán vinculados a la creación de tejidos, al trabajo con drones y a la creación de comida. Y se demandarán ingenieros, diseñadores y expertos en modelado con formación biomédica o científica. También en el campo de la construcción se necesitarán expertos capaces de pasar de las soluciones constructivas en dos dimensiones al 3D. Además, en investigación y desarrollo se demandarán profesionales que ayuden a entender los puntos de contacto entre la tecnología y los productos de consumo. En el campo de la educación se requieren profesionales con nociones de modelado y técnicas de impresión, y aparecen oportunidades para abogados y juristas en 3D, para abordar cuestiones legales que tienen que ver con la propiedad intelectual o la ética.

Fuente: www.expansion.com